Los sacramentos son signos esenciales, sensibles y eficaces para recibir la gracia de Dios. Mediante ellos y según la promesa, el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo le otorga la vida eterna a sus llamados; es decir, ofrecen al creyente el ser «hijos de Dios«.

Los sacramentos se administran en distintos momentos de la vida del cristiano. La mayoría de los sacramentos solo pueden ser administrados por un «Siervo de Dios«.

El bautismo en agua puede llevarse a cabo por humanos, en ocasiones excepcionales, puede ser administrado por cualquier seglar, o incluso por un no cristiano; mas el bautizo en el Espíritu solo puede venir de lo alto.

En el matrimonio, los ministros son los mismos contrayentes.

Los sacramentos son 7:

  1. El Bautismo,
  2. La Confirmación (o Crisma),
  3. La Eucaristía,
  4. La Reconciliación (o Penitencia),
  5. La Unción de los enfermos,
  6. La Orden Sacerdotal, y
  7. El Matrimonio.

 

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