¿Puede un pecador estar lleno del Espíritu Santo?

En muchas falsas iglesias dirigidas por falsos pastores se miente a sus congregaciones, a sus fieles y seguidores, especialmente en el día de la reunión dominical, que todos en su congregación ya tienen el Espíritu de Dios en su cuerpo, en su alma, y en su mente y en su espíritu.

Esto está muy alejado de la verdad y de la verdadera doctrina que viene del Padre Jehová y de su Hijo Jesucristo. Veamos que dicen los evangelios a este respecto:

Hechos 5:32
Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Dicho esta en las Santas Escrituras, el Espíritu Santo es dado por Dios Padre a todos los que le obedecen. No a lo que aún están aprendiendo a obedecerle, sino a los que ya saben sobre lo que significa y recopila la complejidad de la obediencia.

2 Corintios 10:3-6
Pues aunque andamos en la carne, “no militamos según la carne”; porque las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Llevaremos la armadura de Dios, (el Espíritu Santo), cuando nuestra obediencia se haya perfeccionado. No antes de eso. Un principiante mal podría considerarse un obediente, pues no conoce la extensión completa de lo que significa y comprende la obediencia. Ni siquiera sabe lo que es la concupiscencia. No sabe cuales son los 10 mandamientos del Padre, los mandamientos del Hijo, no sabe lo que son los pecados de la carne, no sabe cuales son las 7 abominaciones de Dios, no sabe cuales son los mandatos doctrinales. No sabe cuales son los 7 pecados capitales ni ha estudiado nunca los 7 pilares de la sabiduría. No sabe cuales son los sagrados Sacramentos de la Iglesia. Pero ya le hicieron creer que esta lleno del Espíritu Santo; y ahora, hacerle saber que le mintieron y que aprenda la verdad conforme esta escrita en los Evangelios, va ha ser muy difícil. Esa es la labor del diablo. Bien nos lo recuerda Martin Lutero: “Pero el diablo es el dios del mundo, y donde sea que la palabra de Dios este ausente, él tiene una tarea fácil, no solamente contra los débiles, sino también contra los fuertes.” El, Satanás, usa a las falsas iglesias, a los falsos pastores, para seguir su labor de apartar al hombre de Dios y de sus mandamientos. Si no me creen, trate usted de enseñarle a un católico la verdadera doctrina cristiana, hasta lo van a insultar, o a un pentecostes de que esta errado, o a un “Testigo de Jehová” de que la suya es una secta del diablo. O a un mormón de que su doctrina es solo un cuento de hombres. Sus almas ya están perdidas.

Solo aquellos que han aprendido una perfecta obediencia a Dios y han logrado vestirse de la armadura del Padre, podrán entonces estar listos para caminar en la santidad bajo la guía del Espíritu Santo.

La armadura de Dios

Efesios 6:10-18

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Tenemos que aprender primero, que es la “armadura de Dios”, cómo debemos usarla, cuándo debemos usarla, para revestirnos de ella contra todas las potestades y principados, dominando el Evangelio de la Paz en todo momento, orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

Galatas 5:18
Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis [ya] bajo la ley.

Aquí se refiere a los que ya están en obediencia. Pues ya están siendo guiados por el Espíritu Santo. Y lo contrario, refiriéndose a los que aún no han recibido el Espíritu, también es verdad: Pero, “Si aún no has alcanzado la santidad, si aún no estas siendo guiado por el Espíritu, si aún no estáis santificado, entonces aún estáis bajo la ley”.

Porque el Espíritu Santo es para los verdaderos Santos, para los que ya están santificados, para que éste sea su guía verdadera en su nueva vida de santidad. No es para los gentiles ni para los pecadores, ni para todos aquellos que aún están en el proceso de aprendizaje, en el camino a la santificación.

Es penoso apuntar en esta dirección sabiendo que hay millones de personas que están siendo mal dirigidas. Tenemos que darnos cuenta que ese es el precio de la ignorancia. Todo ignorante es ciego; y así, se deja dirigir por otro ciego.

Mateo 15:14
Dejadlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo.

Hebreos 10:14
Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.

En Hebreos 10:14 nos recuerda que la perfección la recibimos todos los que ya están santificados. No los que aun viven en pecado. Jesús es el camino a esa santificación, comer día a día su pan de vida, es lo que nos santifica.

El recibir su palabra también significa que tenemos que “procesarla”, “razonarla”, y “vivirla”. No es una cuestión de SOLAMENTE oír, ver o leer nada más. La reflexión es imperativa, y la practica es esencial. Tampoco se debe desestimar la repetición, tanto del aprendizaje como de la práctica, pues todo lo que se practica repetidamente se convierte en costumbre. Y si sembramos buenas costumbres en nosotros, seremos entonces otras personas.

Recorrer el camino propuesto por el Señor Jesús, no es una labor de escuchar una charla pastoral proveniente de algún “pastor mentiroso”, ni de asistir a cualquier “iglesia falsa”. El proceso de santificación es un camino que todos debemos seguir de manera muy seria y en forma muy rigurosa apegados a su PALABRA, porque es muy importante. Este es un camino a seguir de la mano del mismo Cristo, no de la mano de pastorsitos blasfemos y mentirosos, sino únicamente de la mano del Señor Jesús. El, el Señor Jesús, es nuestro verdadero Pastor y Maestro.

Si éste es un camino, entonces “tiene que”, obligatoriamente, tener un inicio, y debe también tener un fin. Igual como todo camino. De hecho, todo proceso educativo, -incluido el que nos presentó el Señor Jesús-, tiene un inicio y tiene un fin. No saber exactamente cuál es ese inicio y ese fin, le descalifica totalmente a cualquier persona de enseñar y de dirigir a una congregación cristiana.

Los “pastores” modernos, que no deberían ni llamarse pastores porque está prohibido en la doctrina cristiana asumir cualquier tipo de título religioso sea padre, maestro, pastor, papa, moseñor, reverendo, etc. creen que enseñar la doctrina cristiana es una simple cuestión de abrir la biblia en cualquier pagina, al azar, y así ya se aprende todo y se santifica cualquier creyente.

Pero no es así. Primero usemos la lógica común. Imagine usted por un momento qué pasaría si un paciente gravemente enfermo tomara cualquier tipo de medicina, en cualquier cantidad a su gusto y antojo.  ¿Cree usted que esa persona se podrá salvar, o se morirá?

Usemos ahora otro ejemplo con suplementos que son realmente beneficiosos al ser humano, como son las vitaminas y los minerales. Cualquier médico podrá informarle que el consumo desorganizado y en cantidades no bien reguladas de estos suplementos, puede traerle graves consecuencias médicas, incluso la muerte.

La doctrina mal administrada no salva a nadie

Jesús nos presentó en sus enseñanzas un modelo de Teología sistemática, esta es una disciplina de la teología cristiana cuyo fin es formular una coherente, ordenada y racional presentación de la fe y de todas las creencias cristianas, inherentes a un sistema de pensamiento teológico que se desarrolla con un método, que puede aplicarse tanto en lo general como en lo particular.

Si bien una teología sistemática debe tener en cuenta los textos sagrados de su fe, también debe mirar a la historia, la filosofía, la ciencia, la ética. Clásicamente la teología sistemática se divide en la doctrina de la Palabra de Dios, la doctrina de Dios, la doctrina del Hombre, la doctrina de Cristo, la doctrina del Espíritu Santo, la doctrina de la Redención, la doctrina de la Iglesia y la doctrina del futuro, en esta teología se puede mencionar como representante principal a Martin Lutero.

Debemos tener muy en claro que, a quien aceptemos como nuestra guía doctrinal y espiritual, no puede ser éste un curandero ignorante ni un pastor callejero que no conozca ni el camino, ni la verdad, ni la vida. Sino más bien, tenemos que ser muy celosos sobre nuestro aprendizaje, pues de ello depende nuestra vida eterna, o nuestra muerte y al infierno.

Yo he visto en muchas iglesias que sugestionan tan bien a la gente y las hacen cantar, gritar, bailar, darse trampolines, revolcarse en el suelo, aullar como perros y tantas otras tonterías como hablar en trabalenguas sin saber realmente la doctrina y a todos les hacen creer que están llenos de un tal espíritu. Yo pienso que están llenos del espíritu del demonio. Eso que hacen no dicen las escrituras. Una persona realmente santa que tiene la sabiduría de Dios, tengan la seguridad que no hace esas tonterías.
Para aprender más sobre el Espíritu Santo, ver:

El Espíritu Santo

Referencias cruzadas:
Juan 7:37
Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

1 Juan 4:13
En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

Galatas 4:6
Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!!

Juan 17:19
Y por ellos yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad.

Hebreos 2:11
Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre ; por lo cual El no se avergüenza de llamarlos hermanos,

Hebreos 9:14
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?

Efesios 5:5-7
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

1 Corintios 1:30
Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención,

1 Corintios 6:11
Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.

1 Juan 5:6
Este es el que vino mediante agua y sangre, Jesucristo; no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.

Santiago 4:7
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

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