Herencia Cristiana – Sobre los judíos y sus mentiras

Por Martín Lutero – 1543 – Traducido por Elías Bernard
Editado, corregido y actualizado por Pedro Jaramillo (Jueves, Agosto 24, 2017)

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Herencia Cristiana (Martín Lutero)

Martín Lutero – 1483-1546
Martín Lutero – 1483-1546
Ya me he convencido de no escribir más sobre los judíos, o en contra de ellos. Pero desde que me enteré que estos “miserables y malditos” no cesan de ser un engaño para ellos mismos y para nosotros los cristianos, yo he publicado este pequeño libro para que pueda ser encontrado entre aquellos que se oponen a las actividades ponzoñosas de los judíos, y como una advertencia a todos los cristianos, para que “no bajen la guardia”  frente a ellos.

Yo no creo que un cristiano pueda ser engañado por los judíos a tomar su exilio y miseria para sí mismo. Pero el diablo es el dios del mundo, y donde sea que la palabra de Dios este ausente, él tiene una tarea fácil, no solamente contra los débiles, sino también contra los fuertes.

Que Dios nos ayude.

Amén

Martin Lutero

 

 

CAPITULO I

Gracia y paz en el Señor mi querido señor y buen amigo. Yo he recibido un tratado donde un judío se traba en dialogo con un cristiano. El osa pervertir los pasajes de las escrituras que son el testimonio de nuestra fe, en lo que concierne a nuestro Señor Jesucristo y María su madre, y los interpreta de una forma muy diferente. Con este argumento él piensa que puede destruir la base de nuestra fe.

Este es mi respuesta a ti y a él. No es mi propósito pelearme con los judíos, o de aprender de ellos como ellos interpretan o entienden las Escrituras; yo ya sé todo eso muy bien. Mucho menos me propongo a convertir a los judíos, porque eso es imposible. Esos dos hombres excelentes, Lyra y Burgensis, junto a otros, verdaderamente describieron la vil interpretación de los judíos para nosotros hace 200 y 100 años respectivamente. Verdaderamente, ellos los refutaron completamente. Pero eso no fue de ninguna ayuda para los judíos y se han hecho cada vez peor.

No han aprendido ninguna lección de las terribles desdichas que han sido suyas por más de 1400 años en el exilio. Ni pueden ellos obtener un final o término para ello, como ellos suponen, mediante desgarradores gritos y lamentos a Dios. Si estos golpes no ayudan, es razonable asumir que nuestra conversación y explicación, ayude menos todavía.

Por consiguiente, un cristiano tiene que estar contento, y no discutir con los judíos. Pero si Ud. tiene o quiere hablar con ellos, no digan más que esto: “Escucha, judío, ¿te has dado cuenta que Jerusalén y tu soberanía, junto a tus templos y sacerdotes, han estado destruidos por más de 1460 años?  Porque este año, el cual nosotros los cristianos escribimos como 1542, desde el nacimiento de Cristo, es exactamente 1460 años, yendo cerca hacia 1500 años desde que Vespasian y Tito destruyera Jerusalén, y expulsaran a los judíos de la cuidad”.  Dejen que los judíos muerdan esta nuez y discutan la pregunta por el tiempo que quieran.

Porque tal insensible furia de Dios es suficiente evidencia de que ellos seguramente se han equivocado, y han errado el camino. Hasta un niño puede comprender esto. Porque uno no puede considerar a Dios tan cruel como para castigar a su propia gente, por tanto tiempo, tan terriblemente y sin misericordia, y en suma, mantenerse en silencio sin ayudarlos de palabra ni con hechos, y sin ponerles un límite o fin a ello.

¿Quien pudiera tener fe, esperanza o amor hacia tal Dios? Por consiguiente, este trabajo de furia es prueba de que los judíos, seguramente “rechazados por Dios”, ya no son su gente, y ni el ya su Dios. Esto concuerda con Oseas 1:9, “Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi: porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios“. Si, -desafortunadamente-, ésta es su suerte, verdaderamente es una terrible. Ellos pueden interpretar esto como les plazca; vemos los hechos ante nuestros ojos, y estos no nos engañan.

Si hubiera aunque sea una chispita de razonamiento o entendimiento en ello, ellos seguramente dirían a sí mismos: “O Señor, algo malo pasa con nosotros. !Nuestra miseria es muy grande, muy larga, muy severa; Dios nos ha olvidado! Etc”.

Para que estén seguros, yo no soy judío, pero realmente no me gusta ver la terrible ira de Dios hacia su gente. Tirito de miedo en cuerpo y alma, porque me pregunto, ¿Cómo será la eterna ira de Dios en el infierno hacia los falsos cristianos y todos los incrédulos?

Bueno, dejen a los judíos reconocer a nuestro Señor Jesucristo como les plazca. Nosotros vemos la realización de sus palabras en Lucas 21:20: “Y cuando viereis á Jerusalén cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado….Porque estos son días de venganza. Porque habrá apuro grande sobre la tierra é ira en este pueblo.

En suma, como ya ha sido dicho antes, no se comprometan en un debate con los judíos sobre los artículos de nuestra fe. Desde su juventud, ellos han sido nutridos con veneno y rencor contra nuestro Señor, y no hay esperanza para ellos hasta que no lleguen al punto donde su miseria finalmente los haga manuables, y los haga confesar que el Mesías ha llegado, y que él es nuestro Jesús. Hasta aquel momento aún falta tiempo, y es todavía muy temprano, si, es inútil el discutir con ellos como Dios es triunfo, como se hizo hombre, y como María es la madre de Dios. Ningún raciocinio humano ni ningún corazón humano podrá otorgarles este conocimiento; mucho menos, el amargado, venenoso y ciego corazón de los judíos.

Como ya ha sido dicho, lo que Dios no puede reformar con tan crueles golpes, nosotros no podremos cambiar con palabras ni hechos. Moisés no pudo reformar al Faraón mediante las plagas, milagros, pedidos, y amenazas;  él no tuvo otro remedio que dejar que Faraón se ahogara en el mar.

Ahora, para fortalecer nuestra fe, queremos hablar de algunos de los grosos auto-engaños de los judíos y su fe, y sus exegesis de las Escrituras, dado que tan maliciosamente denigran nuestra fe. Si esto conmoviera a cualquier judío a reformarse y arrepentirse, mejor aún. Pero nosotros ahora no estamos hablando con los judíos, sino sobre los judíos y sus conducta, así nuestros hermanos alemanes, (Lutero fue un profesor alemán),  también pueden estar informados.

Hay una cosa sobre las que ellos fanfarronean y se enorgullecen más de la cuenta, y eso es su descendencia de los primeros seres del planeta, de Abraham, Sara, Isaac, Rebeca, Jacob, y de los doce patriarcas, y así, de la gente santa de Israel.  San Pablo mismo lo admite cuando dice en Romanos 9:5; *Quórum patres* esto es, “Cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo según la carne, ” etc. Y Cristo mismo lo declara en Juan 4:22, “porque la salvación proviene de los judíos”. Es entonces por esto que se vanaglorian de ser los más nobles sobre la tierra.

En comparación con ellos, y en sus ojos, nosotros los gentiles (goyim) no somos humanos; en realidad, difícilmente merecemos ser considerados pobres gusanos por ellos. Porque no somos de esa alta y noble sangre, linaje, nacimiento y descendencia. Este es su argumento, y realmente yo creo que esto sea la más grande y fuerte razón de su orgullo y alarde.

Entonces Dios, tiene que aguantar que en sus sinagogas, sus rezos, cantos, doctrinas, y todas sus vidas, que vengan y se paren ante él y lo apesten lastimosamente (si puedo hablar de Dios de tal forma humana). Así, El tiene que escuchar sus alardes y sus alabanzas hacia El, por haberlos separado de los gentiles, por dejarlos ser descendientes de los santos patriarcas, y por haberlos seleccionado para ser su santo y peculiar pueblo, etc. Y no hay ni limite ni final a estos alardes de su descendencia y sus nacimientos físicos de los padres.

Y para llegar al fin de sus locuras y auto-engaño estúpido, alardean y agradecen a Dios; en primer lugar, por haber sido creados seres humanos y no animales; y segundo, por ser israelitas y no goyim (gentiles); y en tercer lugar, por haber sido creados hombres y no mujeres.

No aprendieron tales estupideces de Israel sino de los goyim. Porque la historia cuenta que el griego Platón, le acordaba diariamente a Dios tales alabanzas y agradecimientos, si tal arrogancia y blasfemias pueden ser llamadas alabanzas a Dios. Este hombre Platón también alababa a sus dioses por estas tres cosas: que era un ser humano y no un animal, un hombre y no una mujer; un griego y no un no-griego, o bárbaro. ! Estos son los alardes de un estúpido, la gratitud de un bárbaro que blasfema a Dios! De la misma manera los italianos se imaginan ser los únicos seres humanos; se imaginan que todas las otras personas del mundo no son humanas, meros patos o ratones en comparación.

Nadie les puede sacar el orgullo de su sangre ni de su descendencia de Israel.  En el Viejo Testamento perdieron muchas batallas en guerra sobre este tema, pero ningún judío entiende esto. Todos los profetas lo censuraron porque delata una presunción arrogante y carnal vacía de espíritu y fe. Ellos también fueron matados y perseguidos por esta razón.

San Juan el Bautista los atacó severamente por ello, diciendo, “No piensen que podrán alegar: ‘Tenemos a Abraham por padre.’ Porque les digo que Dios es capaz de sacarle hijos a Abraham incluso de estas piedras.” (Mateo 3:9) El no los llamó “los hijos de Abraham” sino “Camada de Víboras” (Mateo 3:7).

Oh, eso fue muy insultante para la noble sangre y raza de Israel, y ellos declararon, “Tiene un demonio” (Mateo 11:18)  Nuestro Señor los llama “camada de víboras“, aun mas Juan 8:39 dice: “Si fueran hijos de Abraham, harían lo mismo que él hizo. Ustedes son de su padre, el diablo“. Fue intolerable para ellos escuchar que no eran hijos de Abraham sino del diablo, ni tampoco soportan escuchar esto hoy. Si ellos renunciaran a este alarde y discusión, la totalidad del sistema en el cual está construido se desmoronaría y cambiaría.

Yo mantengo que, si su Mesías, el cual esperan todavía, viniera y desecharía su alarde y sus bases, lo crucificarían y lo blasfemarían siete veces peor que a Nuestro Mesías; y también dirían que, no es el verdadero Mesías, sino un diablo engañador, como se burlaban del verdadero Mesías.

Porque, han dibujado a su Mesías como uno que vendrá a fortalecer e incrementar tales orgullos y arrogancias carnales, errores arrogantes sobre la nobleza de sangre y el linaje. Esto es lo mismo que decir que nosotros deberíamos de asistirlos en la blasfemia hacia Dios y en ver a sus criaturas con desprecio, incluyendo a las mujeres que también son seres humanos, y a la imagen de Dios como nosotros; aun mas, son nuestra propia sangre y carne, tales como madre, hermana, hija, ama de casa, etc. Porque de acuerdo a la antes mencionada triple canción de alabanza, ellos no consideran a Sara, (como mujer), ser tan noble como Abraham, (como hombre).  Quizás, ellos desean honrarse por haber nacido mitad nobles, de un padre noble, y una mitad innoble, de una madre innoble. Pero, suficiente de esta estupidez y engaño.

Nosotros proponemos discutir sus argumentos y altanerías, y comprobar convincentemente ante Dios y el mundo, no ante los judíos, porque, como ya se ha dicho, ellos no aceptarían esto ni de Moisés ni de su propio Mesías, dirían más bien que su argumento es realmente vacio y sus estándares condenados.

Para este fin, citamos a mismo Moisés, en Génesis 17, a quien seguramente deberían creer si fueran verdaderos Israelitas. Cuando Dios instituyo la circuncisión, el dijo. Entre otras cosas, “Y el varón incircunciso… aquella persona será borrada de su pueblo…” (Génesis 17:14). Con estas palabras Dios condena a todos los nacidos de la carne, no importa cuán noble, alto, o cuan bajo haya sido su nacimiento. El no deja excerpta la semilla de Abraham de este juicio, aunque Abraham haya sido no solamente de alto y noble nacimiento de Nimesino también denominado santo (Génesis 15), y paso a ser Abraham en vez de Abram (Génesis 17). No obstante, ninguno de sus hijos será enumerado entre el pueblo de Dios, pero al contrario, arrancado, y Dios no será su Dios, a no ser que él, sobre y mas allá de su nacimiento, sea también circunciso y aceptado al pacto de Dios.

Para estar seguro, ante el mundo, una persona es correctamente considerada más noble que otra por razón de su nacimiento, o más inteligente que otra por razón de su inteligencia, o más fuerte y más bella por razón de su cuerpo y belleza, o más rica y poderosa por razón de sus posesiones, o mejor que otra por razón de sus virtudes especiales.  ¿Porque esta miserable, pecaminosa y mortal vida debe de ser marcada por tales diferenciaciones e inigualdad?, los requerimientos de la vida diaria y la preservación del gobierno lo hacen indispensable.

Pero el pavonearse ante Dios y vanagloriarse de ser tan noble, exaltado, y tan rico comparado con otras personas, eso es arrogancia diabólica, porque todo nacimiento de acuerdo a la carne es condenado ante El, sin excepción en el antes mencionado versículo, si su pacto y palabra nos viene a rescatar una vez mas y crear un nuevo nacimiento, muy diferente al viejo, primer nacimiento.

Entonces, así los judíos se enaltecen en sus rezos ante Dios y su gloria por el hecho de ser de la sangre noble de los patriarcas, su linaje y sus hijos, y que él debe considerarlos y ser agraciado para con ellos por virtud de ello. Mientras condenan a los gentiles como indignos, y no ser de su sangre.

Mi querido señor, ¿que supone Ud. que tal rezo logre?  Esto es lo que lograran: Aunque los judíos fueran tan santos como sus padres Abraham, Isaac y Jacob, si, aunque fueran ángeles en el cielo, por tal rezo tendrían que ser arrojados al abismo del infierno. Cuanto menos, tales rezos los salvaran del exilio y su vuelta a Jerusalén.

Porque tales diabólicas y arrogantes plegarias no hacen otra cosa que hacer de la palabra de Dios, una mentira, porque Dios declara: “Quien nazca y no sea circunciso no será solamente innoble y despreciable sino también será maldito y no será parte de mi pueblo y yo no seré su Dios.”

Los judíos se enfurecen contra esto en su blasfemo rezo como diciendo: “No, no, Señor Dios, eso no es verdad, no debes de escuchar porque somos del linaje noble de los santos padres. Por virtud de tal noble nacimiento nos debes de establecer como señores sobre toda la tierra y en el cielo también. SI no haces eso, rompes tu palabra y nos haces injusticia porque le jurasteis a nuestros padres que aceptarías su semilla como tu pueblo para siempre.”

Esto es como si un rey, príncipe, señor o un rico, bello, inteligente, pio y virtuoso entre nosotros cristianos rezaría así a Dios: “Señor Dios, mira qué gran rey y señor soy! Mira que rico, inteligente y pio que soy! Mira que bello o bella soy en comparación con otros! Se bondadoso conmigo, ayúdame, y por razón de todo esto sálvame! La otra gente no se lo merece tanto, porque no son tan bellos, ricos, inteligentes, píos, nobles y altamente nacidos como yo!”

¿Que suponen Ustedes que tal rezo merezca? Se merecería truenos y destellos del cielo y sulfuro y fuego del infierno del piso. Eso sería la justa pena; porque la carne y la sangre no deben vanagloriarse ante Dios. Porque como dijo Moisés, quien sea que nazca y aunque sea de los santos patriarcas y de Abraham mismo está condenado ante Dios y no debe vanagloriarse ante él. San Pablo dice lo mismo en Romanos 3:27, como así también Juan 3:6.

Tal rezo fue también pronunciado por el Fariseo en el Evangelio mientras se vanagloriaba de todas sus bendiciones diciendo, “Yo no soy como otros hombres.” Aun mas, su rezo fue bellamente adornado, porque lo hizo dando gracias y se imaginaba estar sentado en el regazo de Dios como su hijo favorito. Pero el trueno y los rayos del cielo lo mando al abismo del infierno, como Cristo mismo lo declaro, diciendo que el mesonero estaba justificado pero el Fariseo condenado. O, que podemos nosotros pobres gusanos, lombrices,  hediondos y sucios presumir y vanagloriar ante él quien es Dios y Creador del cielo y de la tierra, quien nos hizo de tierra y de la nada! Y a lo que concierne a nuestra naturaleza, nacimiento y esencia, nosotros no somos más que polvo y nada ante sus ojos; todo lo que nosotros somos y tenemos proviene de su gracia y su rica misericordia.

No hay duda que Abraham fue más noble que los judíos, porque como hemos mencionado anteriormente, el era descendiente del más noble patriarca, Noé, quien en sus días era el más grande y viejo señor, sacerdote y padre de todo el mundo, y de los otros nueve patriarcas subsiguientes. Abraham vió, escuchó, y vivió con todos ellos y algunos de ellos, por ejemplo Shem, Shelah, Eber, lo sobrevivieron por muchos años. Así que Abraham obviamente no le faltaba nobleza de sangre y nacimiento; aun así, esto no le ayudo en lo más mínimo para ser contado entre el pueblo elegido de Dios. No, el era un idolatra, y hubiera continuado bajo la condena de Dios si SU PALABRA no le hubiera llamado, como Joshua en el capitulo 24:2 nos informa de las palabras salidas de la propia boca de Dios:

Your fathers lived of old beyond the Euphrates, Terah, the father of Abraham and Nahor; and they served other gods. Then I took your father Abraham from beyond the River and led him,” etc.

Hasta después de haber sido llamado y santificado mediante LA PALABRA DE DIOS y mediante la fe, de acuerdo con Génesis 15, Abraham no se vanagloriaba de su nacimiento o sus virtudes. Cuando el hablo con Dios (Génesis 18) el no dijo: “Mira que noble soy, nacido de Noé y los santos patriarcas, y descendiente de tu santa nación,” ni tampoco dijo, “Que pio y santo soy en comparación con otras personas!” No, él dijo: “Behold, I have taken upon myself to speak to the Lord, I who am but dust and ashes” [Gen. 18:27].

Así es en verdad como una criatura debe de hablarle a su Creador, no olvidándose de qué tiene ante sí y come es visto El. Porque eso fue lo que Dios dijo de Adán y todos sus hijos (Génesis 3:19 ),

You are dust, and to dust you shall return,” as death itself persuades us visibly and experientially, to counteract, if need be, any such foolish, vain, and vexatious presumption.”

Ahora pueden ver que buenos hijos de Abraham los judíos realmente son, que bien siguen a su padre, si, que buena gente de Dios son. Se vanaglorian frente a Dios por su nacimiento físico, y de la noble sangre que heredaron de sus padres, odiando a todas las otras personas, aunque Dios los considera en todos estos casos como “polvo” y “ceniza”, y “malditos por el nacimiento”, lo mismo que a todos los otros paganos. Y aun así, le dan a Dios la mentira; insisten en estar correctos, y con tan maldito y blasfémico rezo, se proponen arrebatarle a Dios su gracia y recuperar su Jerusalén.