Pedro les dijo: Arrepentíos, y  bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.  Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.  Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.  (Hechos 2:38-42)

De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.  (Jn. 3:5)

Esto dijo Jesús al principio de su ministerio, lo cual es obviamente antes de su muerte, y lo dijo así debido a que aún no se cumplía su obra, aún no estaba establecido el nuevo “Pacto de la Gracia“.

Su muerte y resurrección sellan el nuevo pacto, y  es así como cambia nuevamente la historia de la humanidad, mientras tanto, todos habrían de ceñirse a la ley mosaica, incluso el mismo señor Jesús. Por esta razón se habrían de continuar con el bautizo en agua, hasta el día del cumplimiento de la promesa. A partir de entonces, sería necesario  “nacer de nuevo”, – del Agua y del Espíritu -, sino nadie puede entrar en el reino de Dios.  (Jn. 3:5)

Antes de la muerte de Jesús en la cruz, aún no existía ni se daría inicio al nuevo pacto. Era necesario que Jesús cumpla su misión “muriendo como un justo en la crúz y venciendo a la muerte”.  Era necesario también que Jesús resucite de entre los muertos conforme a la ley del pecado, por que la muerte es solo para el que peca, más al justo la muerte no le puede retener jamás.

Hasta ese entonces, el bautismo en agua representaba el arrepentimiento y la aceptación de Jehová como nuestro Dios, así que antes del Pacto de la Gracia, era obligatorio bautizarse en agua conforme a la tradición Judía. Todos debian ser bautizados en agua; luego después, al estar sellado finalmente el nuevo pacto de la gracia, vendría entonces el nuevo bautismo, en el Espíritu Santo, pero para recibir el Espíritu Santo es necesario nacer de nuevo, nacer del Agua y del Espíritu, (-todo aquel que en EL creyere será salvo-), éste es un bautismo del Agua y del Espíritu conforme a la promesa y a la Palabra de Dios en los labios del Mesías. Jesús es el Agua que nos limpia y nos purifica para poder recibir entonces el Espíritu Santo.

Esta nueva enseñanza está ahora registrada en los Nuevos Evangelios Cristianos, hay que creer en el nombre de Jesús para ser salvos, creer en el unigénito de Dios para así nacer de nuevo. Creer también significa “obedecer” y obedecer significa “estar” con Dios.  Este es el Bautizo del Agua que nos lleva a recibir el Espíritu Santo.  En forma simplificada lo llamamos “El Bautizo en el Espíritu”, por que esa es la finalidad de nacer de nuevo, recibir al Espíritu Santo, esta es la demostración de fé mas valiosa de todo verdadero cristiano.

De acuerdo al nuevo pacto sellado con la sangre de nuestro Señor Jesús, YA NO HAY EL BAUTISMO EN EL AGUA, AUNQUE ESTE SE PUEDE REALIZAR SIMBOLICAMENTE, YA NO ES NECESARIO HACER ESTO PUES EL AGUA DE QUE HABLA JESUS SON TUS PROPIOS ACTOS QUE TU MISMO HARAS PARA LAVARTE DE TODO PECADO SI TU CREEN EN EL SEÑOR JESUS.

SI CREES EN EL HIJO, OBVIAMENTE, CREES TAMBIÉN EN EL PADRE, Y RECIBIRAS EL ESPIRITU SANTO AL FINAL DE TU LUCHA CON EL PECADO, CUANDO TU TE HAYAS LAVADO Y LIBERADO DE TODO PECADO DE LA CARNE CON EL AGUA QUE TE OFRECE CRISTO, LA CUAL TE LIMPIA, PURIFICA Y TE SANTIFICA, LIBERANDOTE DE TODOS LOS PECADOS DE LA CARNE Y PREPARANDOTE PARA RECIBIR EN SU MOMENTO AL ESPIRITU SANTO.

EL AGUA A LA QUE SE REFIERE JESUS, ES EL AGUA QUE TE LIMPIA DE TODO PECADO. “EL QUE TENGA SED, VENGA A MI”, DICE EL SEÑOR JESUS. SED DE VIDA, SED DE JUSTICIA, SED DE PAZ, SED DE LIBERTAD.

JESUS ES EL AGUA QUE TE DA LA VIDA ETERNA

Jesús compara el acto de la salvación con el sencillo acto de beber agua. Tan simple como eso: ir a la fuente y beber!…. nada más!

Juan 7:37. Si alguno tiene sed, venga a mi y beba.
Juan 4:14. Más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Esta promesa, “nunca tendrá sed”, está respaldada con la invitación del mismo Jesús: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37); “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente..” (Apocalipsis 22:17)

Fíjense que allí no nos está diciendo que hay que realizar complicados ritos, o dar dinero a un pastor o una iglesia para comprar el milagro. Nos dice que simplemente hay que tomar de esa agua, “que es gratuita”. Hay que tomarla directamente, “sin intermediarios”, sin esos impostores que se hacen llamar “pastores”, “curas”, “obispos”, o “líderes cristianos”… Es Cristo, -personalmente-, quien provee de esa agua que cada uno de nosotros debe beber. Jesús nos invita a que vayamos a Él, de manera directa:

Pero en el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso de pie y alzó la voz diciendo: -Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior. Esto dijo acerca del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, pues todavía no había sido dado el Espíritu, porque Jesús aún no había sido glorificado. (Juan 7:37-39)

Precisamente, como ya lo habrán notado, ese acto de beber tiene estrecha relación con la acción del Espíritu Santo en cada uno de los verdaderos discípulos de Cristo. Lo primero es sentir sed, lo segundo es ir a Cristo y beber, y lo tercero es cuando el Espíritu Santo entra y produce un torrente de agua viva en el interior de quien acepta a Cristo y lo recibe de manera activa, “bebiendo” de él. La persona que siente sed será llenada hasta saciarse y se convertirá ella misma en un canal de ríos de agua viva.

Agua vs. Espíritu

¿Cuántos bautismos hemos de recibir los cristianos? ¿Realmente hay un bautismo simbólico? ¿Qué debo hacer para recibir el Espíritu Santo? ¿El don de lenguas es la única señal de que el Espíritu Santo mora en mí?

“Un Señor, una fe, un bautismo” (Efesios 4:5).    En los capítulos 5 y 6 de la carta a los Hebreos se le dice a la iglesia que, una vez ya instruidos en los rudimentos de la doctrina cristiana, debe seguir adelante a la perfección, debe buscar el “alimento sólido”.

Entre estos rudimentos se menciona la doctrina del bautismo. Pero ¿qué significa esto de la doctrina del bautismo? ¿Debemos recibir más de un bautismo? La respuesta es NO.

“Un poco de levadura leuda toda la masa” (1Co5:6 / Gá5:9). Cuando tenemos una falsa creencia ésta comienza a dañarnos poco a poco hasta leudarnos completamente, hasta llenarnos de falsas creencias.

Esta levadura se introdujo en la iglesia en el momento en que se dijo que Dios estaba dividido en tres personas distintas, a finales del siglo III e inicios del IV. Nótese que en los Evangelios los Apóstoles no abogan ninguna trinidad, ni Jesús tampoco menciona tal cosa. Desde entonces toda la doctrina de Jesucristo se fue adulterando hasta que no quedó casi nada de ella.

La iglesia perdió el discernimiento, el poder para reconocer cuál es el verdadero mensaje del Señor.

Cuando decimos que en tiempos de la Gracia, tiempos del ministerio del Espíritu, no se debe bautizar en agua casi siempre nos responden de dos maneras:

Primero nos citan Mt 28:19: “… Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo …”.

Es verdad que según Mateo 28:19, el Señor manda a bautizar así. Este episodio es conocido como “El Mandato”. Pero la parte de “hombres bautizando a hombres” no se menciona en ninguno de los otros evangelios. Se trata de una añadidura mal utilizada para reforzar la doctrina de la Trinidad; y del “bautismo en agua” en tiempos del Espíritu. Esto sucedió a fines del siglo III, e inicios del siglo IV.

En primer lugar, se contradice la enseñanza de hacer todo en el nombre del Señor Jesús (Col 3:17). A menos que los bautistas quieran aceptar que el nombre del Padre y del Espíritu es el mismo de Jesús, esto provocaría que se derrumbe la Trinidad, porque el mandato es “en el nombre del Señor Jesús” y no dice “en los nombres de”.

Colosenses 3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor  Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.Efesios 5. 19-20

Por otro lado, según el mismo Pablo “El Mandato” entra en contradicción evidente, pues el apóstol dice claramente: “… porque no me envió Cristo a bautizar sino a predicar el Evangelio …”, (1 Co 1:17) (Ver Contradicciones en el Libro de Hechos). Aquí, el mismo Apóstol Pablo reconoce que el bautizo en agua ya no es el verdadero mandato de Jesús, sino el predicar el Evangelio el cual resulta en el bautizo del Espíritu para quien oye y cree con fe.

1 Corintios 1:17 Pues no me envió  Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de  Cristo.   Cristo, poder y sabiduría de Dios

1:18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.   1:19 Pues está escrito:  Destruiré la sabiduría de los sabios,  Y desecharé el entendimiento de los entendidos.Isaias 29. 14  1:20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Isaias 44. 25  1:21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.   1:22 Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;   1:23 pero nosotros predicamos a  Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;   1:24 mas para los llamados, así judíos como griegos,  Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.   1:25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.   1:26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;   1:27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;   1:28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,   1:29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.   1:30 Mas por él estáis vosotros en  Cristo  Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;   1:31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.Jeremias 9. 24

Pablo reconoce “El Mandato de la Gracia”. Él ha sido enviado como Juan el Bautista, pero para predicar el evangelio como única vía hacia el único bautismo que es el que viene por “oír la Palabra de Dios con fe”,  ese recibe el bautismo del Espíritu Santo.

Una tesis es que los discípulos de Jesús bautizaban en agua porque todos ellos aún estaban bajo la Ley Mosaica (Juan 3:22-30 / 4:1-2 / Gá4:4-7), incluso Jesús permitió a Juan el Bautista que le bautizara de acuerdo a la Ley Mosaica y es posible que esa práctica haya continuado en un corto período de tiempo, en el principio del período de la Gracia.

Habría influido el hecho de que, los judíos creyentes, al quedar bajo los dos pactos, tuvieron que recibir los dos bautismos y que entonces Pablo se haya percatado del error y lo corrigió. Pero esto es menos probable porque Pablo no enseña el bautismo en agua en ninguno de sus escritos. Pretender mantenerlo vigente con la fórmula del “dos en uno” es judaizante.

El apóstol Pedro resuelve la cuestión cuando enseña que todo era figura de lo que había de venir, el bautismo que nos corresponde ahora, es el que nos salva, el agua viva, la primera resurrección (1 Pe 3:19-22 / Ap 20:5-6 / Jn 7:37-39).

1 Pedro 3:18 Porque también  Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;   3:19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,   3:20 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.Genesis 6. 1–7. 24  3:21 El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de  Jesucristo,   3:22 quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

Juan 7:37 En el último y gran día de la fiesta,Levitico 23. 36  Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.   7:38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.Ezequiel 47. 1Zacarias 14. 8  7:39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque  Jesús no había sido aún glorificado.

Podemos ver en Juan 7:39 que ya se previene claramente lo que sería el bautismo del Espíritu, el futuro bautismo que todos recibimos ahora debido a la glorificación de Jesús.

Juan 8:54 Respondió  Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.

Juan 11:4 Oyéndolo  Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.  Debemos creer y aceptar en nuestros corazones que también Lázaro fue resucitado por Jesús.

Juan 12:23  Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.   12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.   12:25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.Mateo 10. 39Mateo 16. 25Marcos 8. 35Lucas 9. 24Lucas 17. 33  12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.   Jesús anuncia su muerte

12:27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.   12:28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.   12:29 Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.   12:30 Respondió  Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros.   12:31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.   12:32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.   12:33 Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.   12:34 Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el  Cristo permanece para siempre.Salmos 110. 4Isaias 9. 7Ezequiel 37. 25Daniel 7. 14 ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?   12:35 Entonces  Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va.   12:36 Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.

El nuevo mandamiento

Juan 13:31 Entonces, cuando hubo salido, dijo  Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.   13:32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará.   13:33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.Juan 7. 34  13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros;Juan 15. 12Juan 15. 171 Juan 3. 232 Juan 5 como yo os he amado, que también os améis unos a otros.   13:35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.  Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Jesús, el Hijo, glorifica al Padre y el Padre glorifica al Hijo. Los hijos de Dios, su pueblo adquirido, el linaje escogido, hace lo mismo, glorifica al Padre creyendo en el Hijo.

1 Pedro 4:11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por  Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Galatas 1:24 Y glorificaban a Dios en mí.

Nuestra actitud, cambio, fe, reverencia, perseverancia, servicio, y santidad, glorifican a Dios Padre.

La orden es: “Id y predicad el evangelio de la paz y haced discípulos en todas las naciones. El que creyere y fuere bautizado [por el Espíritu Santo] será salvo” (Mr 16:15 / Lc 24:46-47).

(Principio fundamental y verdadero mandato para todos los cristianos. Quien no predica es porque ha perdido la fe y ese es un hermano caído al que hay que ayudar, 2 Co 4:13). El bautismo al que se refiere Marcos es el bautismo del Espíritu Santo.

Juan el bautista dijo: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego ” (Mt3:11). El bautismo del Espíritu no lo puede dar ningún hombre, ni siquiera los apóstoles, sino únicamente Dios. Se recibe por el creer en Jesús como dicen las Escrituras, y es el único bautizo vigente en el tiempo de la gracia (Gá 3:1-3). Es la primera resurrección, sin la cual nadie será salvo (Ap20:5-6).

Por otra parte, el bautismo en fuego NO nos toca a los cristianos, es el bautismo que le toca a los de afuera, a los hijos de desobediencia; “… Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará ” (Mt3:12). Cuando un pastor dice a los fieles que recibirán el bautismo de fuego, además del de agua y del de Espíritu, con sus palabras los está condenando al fuego eterno.

Un solo bautismo para todos los cristianos, el bautismo del Espíritu. Quien le ofrezca algún otro le está ofreciendo la desgracia.

 

¿El bautismo en agua equivale a la circuncisión del antiguo pacto?

Algunos teólogos afirman que como hubo un cambio de pacto también hubo un cambio en la forma en que se confirma la fe. Es decir, lo que fue la circuncisión en el antiguo pacto, es ahora el bautismo en agua. Para esto se apoyan en textos como Colosenses 2:12:

“… sepultados con Él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos …”

Pero este texto no se refiere al bautismo en agua, si no al bautismo que nos resucita y que se recibe mediante la fe en Cristo Jesús: el bautismo del Espíritu.

Además, decir que el agua equivale a la circuncisión en el nuevo pacto no tiene sentido. Tanto la circuncisión como el agua pertenecen a la Ley, al antiguo pacto. De hecho, todo lo que esté antes de la Cruz de Cristo pertenece al viejo pacto. Es tan así que Jesús, quien vino a cumplir toda la Ley, tuvo que ser bautizado por Juan el bautista en agua.

 

¿Si el agua no pertenece a la Ley, por qué Jesús tuvo que bautizarse?

Por esta razón, la circuncisión y el agua son figuras usadas para lo que habría de venir, el Espíritu Santo, el Agua que da Viva Eterna. De ahí la importancia del hecho que se rasgase el velo del templo. Es ese momento el que divide el antes y después de Cristo, judaísmo vs. cristianismo.

“Pero el Señor se bautizó en agua …”

Es cierto, Jesucristo nuestro Señor se bautizó en agua.

“… Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti y, ¿tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia …” (Mt3:13-15).

Otra vez, Cristo vino para liberarnos del yugo de la Ley por la que todos estábamos condenados, por cuanto nos era imposible cumplirla a causa del pecado (Gá3:13).

La purificación del hombre, según la Ley, era por medio del lavamiento en agua (Nm 8:7). El Señor cumplió todos los puntos de la Ley y el bautismo fue uno de ellos (“Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia …”).

La Ley establece que todo el que peque debe morir. Cuando Satán asesina al Señor, se condena a si mismo y la Ley pierde vigencia, por cuanto se le había dado muerte al Justo.

Como no hubo pecado en Él, la muerte no lo pudo retener y resucitó.

Así el hombre obtuvo libertad por medio de la fe en Cristo Jesús, el Señor Dios y Padre de todos el cual es sobre todos, y por todos, y en todos (Ef 4:6).    Entonces, la Ley y los profetas duraron hasta Juan porque el fin de la Ley es Cristo (Ro10:4 / Mt11:13).

Se estableció un nuevo pacto y a cada pacto le corresponde un bautismo diferente. Noé fue bautizado, y el agua fue vida para él y su familia, pero muerte para los incrédulos. Los israelitas fueron bautizados “en Moisés” en la nube, en el agua del mar rojo, ésta fue vida para Israel y muerte para los egipcios (1Co10:1-5).

Cuando viene Juan bautizando en agua, la Escritura afirma que “los fariseos y legistas trastocaron el plan de Dios para con ellos al despreciar el bautismo de Juan” (Mt21:32 / Lc7:30). Dios los había predestinado en Cristo para que se salvaran pero ellos despreciaron su plan. El bautismo de Juan se convirtió en muerte para ellos y vida para los que le creyeron.

Todo era figura de lo que había de venir: el bautismo que nos corresponde ahora, el que nos salva, el agua viva, la primera resurrección (1P3:19-22 / Ap20:5-6 / Jn7:37-39).

Este bautismo viene por oír la Palabra con fe, por eso Pablo llama insensatos y carnales embrujados a los Gálatas (Gá3:1-5), porque estaban volviendo al viejo pacto, a la carne. Jesús mismo es bautizado en la muerte de cruz y los que somos bautizados en Cristo somos crucificados juntamente con Él (Ro 6:6 / Gá 2:20 / 6:14).

Jesús dijo: “con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla!” (Lc 12:50). Se refiere a su muerte, por ese bautismo pasarían los hijos de Zebedeo (Mc 10:39).

¿Pero, no habían sido bautizados en agua? ¡Necios! nos reclamaría Pablo, pues el agua no hace morir las obras de la carne sino que es el Espíritu el que las hace morir (Gá 5:16-25 / Ro 6:3).

De manera que creemos en un solo bautismo, el del Espíritu Santo, la iluminación (Jn 3:34 / Lc 11:13). Cuando el hombre se arrepiente el Espíritu entra, ocupa el templo y llena el vacío del corazón. El viejo hombre es sepultado cuando el nuevo creyente confiesa a Cristo como único Dios y Salvador. El hombre nuevo, recreado, lleva una nueva vida apartada del pecado, y esto significará el rechazo del mundo y la persecución, pero también la paz espiritual y la salvación.

 

¿Cómo saber si alguien ha sido bautizado?

“Por sus frutos los conoceréis”.

Muchos religiosos, especialmente evangélicos pentecostales, afirman que la única señal de que un creyente ha sido bautizado en el Espíritu es la manifestación del don de lenguas. Esta afirmación no tiene ninguna consistencia y es fácilmente refutable.

En primer lugar, cuando el apóstol Pablo enumera los frutos del Espíritu no hace mención alguna del don de lenguas (Gálatas 5:19-26). Además, está claro que en el cuerpo de Cristo no todos tienen una misma función: unos ciertamente hablan en lenguas, pero otros interpretan, otros profetizan, otros tienen discernimiento de espíritus, otros ciencia, sanidades…

“si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído ¿dónde estaría el olfato?” y además Pablo especifica que no todos tienen los mismos dones: “¿tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas?”. Conviene estudiar todo el capítulo (1 Cor 12 /13/14).

En tales sectas extremistas es muy común que muchas manifestaciones demoníacas sean confundidas con supuestas manifestaciones del Espíritu Santo por causa de esa falsa enseñanza basada en el cuestionable relato de Pentecostés (Para estudiar el relato de Pentecostés, ir al estudio sobre El Libro de Hechos). Muchas vidas caen en desgracia y maldición por culpa de impíos “pastores”, falsos que se hacen llamar “apóstoles”, pero no son más que ministros de Satanás.

Mucho cuidado y recuerde que es La Verdad la que nos hace libres, -Cristo-, y no la imposición de manos de los nuevos brujos que se hacen llamar “cristianos”.

 

El Bautismo

1 INTRODUCCIÓN

Bautismo (en griego, baptein, sumergir), en las iglesias cristianas, es un rito universal de iniciación, administrado con agua, normalmente en el nombre de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) o en el nombre de Cristo.

Las iglesias ortodoxas y baptistas administran el bautismo mediante la inmersión total. En otras iglesias, verter (afusión) y rociar (aspersión) son los ritos más comunes.

La mayoría de las iglesias consideran el bautismo como un sacramento, o un signo de gracia; algunas lo consideran simplemente como una orden o rito mandado por Cristo.

Juan 1:33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.   1:34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

Juan 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.   4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.   4:9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.   4:10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.   4:11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.   4:12 Nadie ha visto jamás a Dios.Juan 1. 18 Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.   4:13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.   4:14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.   4:15 Todo aquel que confiese que  Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.   4:16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.   4:17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.   4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.   4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.   4:20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?   4:21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.   —

Juan 3:3 Respondió  Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.   3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?  3:5 Respondió  Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.   3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.   3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.   3:8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

3:9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?   3:10 Respondió  Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?   3:11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.   3:12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?   3:13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.   3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,Numeros 21. 9  3:15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.   De tal manera amó Dios al mundo

3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.  3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.   3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.   3:19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.   3:20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.   3:21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

La fe que vence al mundo   é 5:1 Todo aquel que cree que  Jesús es el  Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.   5:2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos.   5:3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos;Juan 14. 15 y sus mandamientos no son gravosos.   5:4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.   5:5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que  Jesús es el Hijo de Dios?

 

1 Juan 4:1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.   4:2 En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que  Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;   4:3 y todo espíritu que no confiesa que  Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.   4:4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.   4:5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.   4:6 Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

1 Juan 5:11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.Juan 3. 36  5:12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

2 Pedro 3:14 – Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.   3:15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito,   3:16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.   3:17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.   3:18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador  Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

Galatas 3:1-5 El espíritu se recibe por la fe.

ROMANOS 8:2 si alguno no tiene el espíritu de cristo, no es de él.

2 ANTECEDENTES DEL BAUTISMO

El agua se utilizaba como símbolo de purificación en muchas religiones desde fechas muy lejanas. En el mundo antiguo, las aguas del Ganges en India, del Éufrates en Babilonia, y del Nilo en Egipto se utilizaban para baños sagrados. El baño sagrado era también conocido en cultos mistéricos helenos.

3 BAUTISMO JUDÍO

La ley judía establecía la utilización del agua como limpieza ritual (Lev. 11,25-40; 15,5-7); y Elisha ordenó al dirigente sirio Naaman que se sumergiera en el río Jordán para ser limpiado de lepra (Re. 2,5).

Antes del siglo I d.C., se pedía a los conversos al judaísmo que se bañaran (o bautizaran) ellos mismos como signo de aceptación de la alianza (tebilath gerim).

Algunos de los profetas consideraron más tarde que los exiliados judíos que volvían a casa cruzarían el río Jordán y serían rociados con su agua para ser limpiados de sus pecados antes del establecimiento del reino de Dios (Ez. 36,25). En esta tradición, el contemporáneo de más edad que Jesús, Juan Bautista, urgió a los judíos a bautizarse en el Jordán para la remisión de sus pecados (Mc. 1,4).

Juan bautizaba en agua como era la tradición Judía para aquellos que aceptaban al Dios verdadero como su único Dios, más Jesús bautizo a los apóstoles en el Espíritu Santo, pues todo el que en el cree es bautizado en el Espíritu. Ellos y todos sus discípulos de todas las naciones y de todas las épocas son entonces quienes continúan el periodo del bautizo en el Espíritu mediante el acto de llevar el evangelio a todas la naciones.

Juan (1:12): Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (1:13) los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

(El nuevo bautismo, ya no es solamente en agua, para aceptar el Judaísmo, -creer en Dios-, pues Juan bautizaba aún en agua, como los hacía la tradición de los Judíos, porque, aún nadie conocía a Jesús;

El, Jesús, es aquel que bautiza en el Santo Espíritu de Dios.  Creer en Jesús es, nacer de nuevo en el Espíritu Santo, es nacer de nuevo por que se requiere el bautizo en agua que es creer en Dios Padre. El nuevo bautismo. Bautizar es dar el testimonio de Jesús. Y aceptar el bautizo o ser bautizado es aceptar incondicionalmente a Jesús.)

4 BAUTISMO CRISTIANO

Jesús fue bautizado por Juan al principio de su ministerio público (Mac. 1,9-11). Aunque Jesús nunca bautizo en agua a nadie dado que ahora existe otro tipo de bautizo, el Cristo resucitado ordenó a sus discípulos que predicaran y bautizaran a los pueblos (Mat. 28,19) como señal de la venida del reino de Dios.

Mateo 28:18 Y  Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.   28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,Hechos 1. 8 bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;   28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

El que bautiza tiene la responsabilidad de mantenerse enseñando a que guarden todas las cosas que el a mandado, o sea, enseñar toda la doctrina cristiana. Así, desde el principio, el bautismo en agua se convirtió en el rito cristiano de iniciación (He. 2,38).

Al igual que el bautismo de Juan, el bautismo cristiano se realiza para la remisión de los pecados. Muy influido por la doctrina de san Pablo, vino a ser entendido también como participación en la muerte y resurrección de Cristo (Rom. 6,3-11).

Es también el camino sacramental por el que los conversos reciben los diferentes dones del Espíritu Santo (He. 19,5-6; 1 Cor. 1,12). El bautismo era con frecuencia llamado iluminación en la Iglesia primitiva. Vino a ser considerado también como la renuncia al mundo, al demonio y la carne, así como un acto de unión a la comunidad de la Alianza.

5 DESARROLLO DEL RITO

El rito del bautismo se fue adornando gradualmente. Los primitivos escritos cristianos, tales como el Didaké, describen un servicio muy sencillo. Alrededor del siglo III, sin embargo, el bautismo se convirtió en una liturgia elaborada. La Tradición Apostólica (c. 215), del teólogo san Hipólito, describe, como parte del rito, un ayuno preparatorio y de vigilia, una confesión de los pecados, la renuncia al demonio y un lavado con agua, seguido de una imposición de manos o unción con aceite.

En la Iglesia occidental, la imposición de manos y la unción evolucionaron hacia un sacramento diferente de la confirmación.

6 BAUTISMO DE NIÑOS

Probablemente los niños eran bautizados en la Iglesia primitiva, siguiendo la filosofía judía de que incluso los niños más jóvenes pertenecen a la comunidad de la alianza. La Tradición Apostólica habla explícitamente de ello. Sin embargo, puesto que los pecados eran considerados como imperdonables (o podían ser perdonados sólo una vez), el bautismo era con frecuencia pospuesto todo lo posible. Sin embargo, entre los siglos IV y VI, debido a que la actitud con respecto a los pecados cometidos después del bautismo fue más tolerante (por el desarrollo de la costumbre de la penitencia) y a que aumentó el miedo a morir sin ser bautizados, el bautismo de los niños se convirtió en una premisa obligatoria.

7 BAUTISMO EN IGLESIAS PROTESTANTES

La mayoría de las iglesias protestantes adoptaron puntos de vista y prácticas tradicionales con respecto al bautismo, aunque con frecuencia, haciendo hincapié en su carácter de alianza más que en su relación con el pecado. Baptistas y anabaptistas, sin embargo, insisten en el bautismo en la edad adulta, apoyándose en la doctrina de que sólo los adultos pueden ser culpables de actos pecaminosos, de arrepentimiento, y la comprensión de la doctrina de la salvación, punto de vista también adoptado por las iglesias pentecostales y los grupos neopentecostales.

Predicación de Juan el Bautista  (Mr. 1. 1-8;  Lc. 3. 1-9, 15-17; Jn. 1. 19-28)  é Mateo 3:1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,  3:2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos Daniel 2. 44 se ha acercado. Mateo 4. 17Marcos 1. 15  3:3 Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas. Isaías 40. 3  3:4 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos;2 Reyes 1. 8 y su comida era langostas y miel silvestre.  3:5 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán,  3:6 y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.  3:7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! Mateo 12 34 Mateo 23. 33 ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?  3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,  3:9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; Juan 8. 33 porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.  3:10 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Mateo 7. 19  3:11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.  3:12 Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

 

PARA ENTENDER MEJOR QUE PECADOS DEBES LIMPIAR DE TU CONDUCTA, LEE http://daprose.net/yeshua/?p=29 VALE ACLARAR QUE DEBES HACER LO QUE SE INDICA EN ESE ARTICULO, ANTES DEL BAUTISMO. SOLO ASI RECIBIRAS EL PODER DEL ESPIRITU SANTO.

 

 

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