1424528_759342120758970_229065329_nNo importa si usted es un Cristiano, Católico, Musulmán, Budista, Hindú, o un atéo. Todo ser viviente en este planeta, incluso las plantas y los animales, estamos pagando una condena que conlleva como castigo: la enfermedad, el dolor, y la muerte.

Crea en el Dios que usted crea, o en la ausencia total de Dios si usted quiere, todos sin excepción sufrimos la misma condena. Los útimos descrubrimientos tanto del Genoma Humano como de la veracidad de la Bíblia en la historia humana, (la Bíblia de los Judios como la de los Cristianos), sumados a los conocimientos ofrecidos por el Budismo, el Hinduismo, el Corán, y todas las filosofías y ciencias juntas, concluyen unánimemente en la existencia de una organización y sabiduria suprema que rodea a todo ser viviente, mediante todo lo que existe: sea visible o invisible. 

Sin esa organización suprema en el universo, nada de lo que existe tendría soporte ni fundamento alguno para existir, peor para co-existir una cosa con otra. Esa organización suprema existió antes que nosotros nacieremos, y existirá también después de nuestra existencia. Por tal motivo, podemos concluir entonces con toda confianza que: "todo lo que se dice y se sabe de nuestro creador, a través los libros de los Sumerios y de los Judios, de los Cristianos y Católicos, de los Musulmanes e Indúes, todos tienen un alto grado de veracidad, y por ende de credibilidad".

Todas las religiones del mundo coinciden asombrosamente en sus numerosas descripciones de nuestro creador.  Ellas concuerdan y coinciden unas con otras. Más aún una sola, la de los Judios, Cristianos y Musulmanes, describen con impresionante exactitud la firmeza, la certeza, el caracter, las caracteristicas, la concordancia, y la realidad histórica comprobable, no solo de "nuestro creador" sino también de la historia misma de la humanidad. Ellas expanden nuestros conocimientos sobre la naturaleza misma de Dios mientras nos revela la verdad del hombre. Nos presentan todas ellas al consejo divino y el inmenso amor de nuestro creador para y hacia toda su creación.

Si tenemos que enfatizar que, (porque esa es la conclusion lógica de todos los estudios de los eventos históricos), en resumen "Dios es amor", por amor crea todo lo que existe, y por su amor a nosotros quiere rescatarnos del error que cometimos el cual nos conduce a la muerte. El error que cometimos un día, a claras luces conduce a toda la humanidad, a la enfermedad, al dolor y a la muerte. El ya nos lo habia prevenido:

El huerto del Edén – Génesis 2:16-17
Y ordenó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.

El Creador, el "YO SOY EL QUE SOY", Yahvé o Jehová, puso en marcha entonces un "plan de rescate" para devolver al ser humano su condición de completa comunión con él. Plan que nos ha sido revelado y nos ha sido explicado clara y profundamente a traves del tiempo mediante todos los profetas. 

"YO SOY" nos ha dicho su nombre, se ha dado a conocer a nosotros desde el otro lado de la materia como nosotros la entendemos y la conocemos, para procurar "restituir al ser humano su condición y lugar 'anterior' a su desobediencia". Su objetivo entonces es la restitución completa de la condición de completa comunión que tenía la humanidad con EL antes del pecado. Como y cuando compartíamos con él el "Paraíso del Eden".

Este Creador de Todo lo que Existe, sobre el cual todas las religiones y filosofías coiciden, no se ha escondido de nosotros en ninguna etapa de la historia sino que, por el contrario, se ha dado a revelar ante nosotros con elocuencia y sabiduría, nos ha dicho su nombre, nos ha aconcejado apropiadamente, nos ha revelado su amor, y nos ha preparado un planeta que esta provisto y protegido por muchas leyes físicas, químicas, matematicas, biológicas, sociales, etc las cuales nos ha provisto como soporte escencial para nuestra existencia.  

Todo el firmamento nos habla de la grandeza de Dios
Todas las pruebas de su amor estan ante nuestros ojos, la grandeza de su creación habla perfectamente de EL, y solo la "sobervia irracional" no permite a algunos apreciar ni admirar su grandeza.

Nunca fuimos imortales, desde la creación misma "él nos creó mortales" y nos hizo saber "explícitamente" que no nos creo como seres inmortales, pero a diferencia de la vida actual que nos conduce a la muerte, "antes del pecado" si teniamos acceso a comer del "arbol de la vida", el cual es el que nos permite obtener la fortaleza necesaria para una "vida eterna". 

Castigo por el pecado

Génesis 3:22 
Entonces el SEÑOR Dios dijo: He aquí, el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal; cuidado ahora no vaya a extender su mano y tomar también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre. 23 Y el SEÑOR Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado. 24 Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida.

 

Dios Padre nos creo para gozar de la eternidad. Sin embargo, debido a nuestra "irracionalidad" y "desobediencia", ya no tenemos acceso a ese "arbol de la vida", y por lo tanto: ahora crecemos, envejecemos, nos enfermamos y morimos. Algunos logramos llegar hasta los 100 o más años de vida, pero la mayoría no llega ni a esa edad. La gran mayoría de seres humanos, plantas y animales en este planeta, mueren mucho antes de los 100 años de edad.

Génesis 2:7
Entonces el SEÑOR Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente.

La muerte nos asecha y nos persigue desde el mismo día en que nacimos hasta que al final nos consume por completo. Nuestros cuerpos entonces vuelen al lugar de donde salieron. Polvo fuimos y al polvo nos reducimos.

Génesis 3:18 Sentencia por el pecado
18 Espinos y abrojos te producirá, y comerás de las plantas del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Referencias Cruzadas:

Romanos 5:12
Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron;

Romanos 5:17
Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

1 Corintios 15:47
El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. (celestial)

Hebreos 9:27
Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio,

Génesis 3:18
Espinos y abrojos te producirá, y comerás de las plantas del campo.

Génesis 18:27
Y Abraham respondió, y dijo: He aquí, ahora me he atrevido a hablar al Señor, yo que soy polvo y ceniza.

Job 4:19
“¡Cuánto más a los que habitan en casas de barro, cuyos cimientos están en el polvo, que son aplastados como la polilla!

Job 34:15
toda carne a una perecería, y el hombre volvería al polvo.

Salmos 90:3
Haces que el hombre vuelva a ser polvo, y dices: Volved, hijos de los hombres.

Salmos 103:14
Porque El sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos sólo polvo.

Salmos 104:23
Sale el hombre a su trabajo, y a su labor hasta el atardecer.

Salmos 104:29
Escondes tu rostro, se turban; les quitas el aliento, expiran, y vuelven al polvo.

Salmos 127:2
Es en vano que os levantéis de madrugada, que os acostéis tarde, que comáis el pan de afanosa labor, pues El da a su amado aun mientras duerme.

Eclesiastés 3:20
Todos van a un mismo lugar. Todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo.

Eclesiastés 12:7
entonces volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el espíritu volverá a Dios que lo dio.

Por esta razón agobiante que representa "la muerte", la cual es irrefutable, innegable, irreversible e invencible para todos los seres vivientes en este planeta, Dios diseñó un "Plan de Rescate" al cual lo conocemos como "Plan de Salvación de Dios", que tiene por objeto "restituir al ser humano su condición anterior al pecado", el cual es: "el que nos condujo a la enfermedad y la muerte", y poder entonces resumir el acceso al "arbol de la vida".

No existe entonces otra misión más importante para el ser humano que conocer y estudiar este "Plan de Salvación de Dios" en detalle, e intentar integrarse a él exitosamente para lograr la salvación del pecado; y por ende, de la muerte y del destino final al Seol. (El infierno)

La promesa de la redención

Isaías 9:1-7 Nacimiento y reinado del Mesías
1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.
2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.
4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.
5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.
6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Gálatas 4:4
Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo, hecho de mujer, hecho súbdito a la ley ( nacido bajo la ley ).

La redención fue prometida a la humanidad en el momento mismo de la violación del mandamiento divino del Edén. La palabra redimir tiene un significado especial, trata con el acto de recobrar una propiedad perdida, hipotecada, es decir que Dios no quiso perder las almas eternamente, sino que prometió un redentor a la humanidad caída en desobediencia.

Génesis 3:15 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Los hombres, después del pecado de Adán, ya no podrían salvarse ellos mismos a menos que Dios usara especial misericordia para con ellos. Pero Dios tuvo compasión del hombre caído, e inmediatamente después del pecado le prometió un Redentor. Su oficio principal debía ser el de "mediador entre Dios y los hombres", para levantar al hombre caído, y para acercarlo de nuevo a Dios.

A nuestros primeros padres en el paraíso, ya les dio la esperanza de un Salvador. Y a Abraham le hizo la siguiente promesa formal:

Génesis 22:18
En un descendiente tuyo serán benditas todas las naciones de la tierra.

En los mismos términos, renovó su promesa en Isaac, y luego en Jacob:

Génesis 26:4-28 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente…

A Judá hijo de Jacob le prometió:
El cetro no será quitado de Judá hasta que venga el que ha de ser enviado, y éste será la esperanza de las naciones".

Y a David le anunció también que de su descendencia nacería el Mesías. Los que seguimos al Señor Jesús somos doblemente redimidos, porque él nos hizo, y porque luego nos compro:

1 Pedro 1:18-19 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un "cordero sin mancha y sin contaminación",

 

El anuncio del plan de redención

La promesa de redención es un plan bien organizado de Dios para restaurar la comunión interrumpida por el hombre a causa del pecado. Dios es quien escoge a su propio hijo Jesús para realizar esta misión:

1 Pedro 1:20-21 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,
21 y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

Este plan fue diseñado desde la fundación del mundo.

Apocalipsis 13:8 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo

La condición de la humanidad se presenta como en un estado de tinieblas, pero al mismo tiempo, presenta una esperanza mas no habrá siempre oscuridad (Isaías 9:2)

Isaías 9:2 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
El pueblo que andaba en tinieblas, vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

El Creador, no queriendo perder a la humanidad a causa de la desobediencia del hombre y la mujer, propone una solución inmediata ofreciendo que el enemigo seria vencido finalmente: "la simiente de la mujer que herirá la cabeza de la serpiente", lo cual simboliza la derrota del enemigo consumada por "Cristo en la Cruz del Calvario".

Nosotros fuimos incluidos en la promesa gracias al amor de Dios por toda la humanidad.

Romanos 8:24-25 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Porque "en esperanza fuimos salvos"; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?
Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

 

  1. Jesús es la promesa consumada.

El profeta Isaías nos habla del nacimiento de Cristo como cumplimiento de la promesa de redención, lo cual sirve como el centro de la historia misma:

Isaías 7:14 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. ( Esto es, Dios con nosotros )

Este es "El Cordero de Dios" que quita el pecado del mundo:

Efesios 1:9-10 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Juan 1:29 Reina-Valera 1960 (RVR1960) El Cordero de Dios
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí "El Cordero de Dios" que quita el pecado del mundo.

La finalidad del plan divino es redimir a todo aquel que cree y acepta el Plan de Dios, pero los desobedientes e incrédulos no son bendecidos con esta promesa, sino enjuiciados por aquel que vino a ofrecernos la paz con Dios.

Gálatas 3:22 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

Efesios 2:11-15 Reina-Valera 1960 (RVR1960) Reconciliación por medio de la cruz

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.
12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,
15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

 

Filipenses 2:5-8 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

 

La fórmula para el cumplimiento de la promesa

La obra redentora de nuestro Señor Jesucristo tendría efectos visibles y permanentes en la vida de la humanidad.

1.- El mudo sería liberado de sus tinieblas por la iluminación de aquel que es la luz del mundo.

2.- El ser humano experimentaría un crecimiento, no solo en número sino además en salud emocional.

3.- Habría un efecto que tendría que ver con la liberación de la esclavitud espiritual.

4.- El sacrifico de Jesús pondrá fin a los sacrificios tanto humanos como de animales los cuales habían sido ineficaces.

Dios es fiel en sus promesas, porque en la persona de su hijo Jesús se cumplió la promesa de la redención, el nacimiento y ministerio de Jesús no fue un plan de emergencia para salvar al mundo sino el cumplimiento de una promesa divina.

La insensatez de confiar en el poder y las riquezas

La salvación no proviene del hombre, sino de Dios. El ser humano no tiene el poder ni el conocimiento, peor aún la capacidad de lograr su salvación. Por eso dependemos totalmente de un Plan de Salvación concebido, planificado y ejecutado desde una mente superior a la nuestra. La mente de nuestro propio Creador. Nadie más que él, el Creador de todo lo que existe, de lo visible y lo invisible, el Dios del cielo y de la tierra, es el único que cuenta con el conocimiento, el poder, el ingenio y la gloria, capaz de salvarnos de la condición de pecado y muerte en la que ahora vivimos.

Salmos 49:7
7 Nadie puede en manera alguna redimir a su hermano, ni dar a Dios rescate por él, 8 porque la redención de su alma es muy costosa, y debe abandonar el intento para siempre, 9 para que viva eternamente, para que no vea corrupción. 10 Porque él ve que aun los sabios mueren; el torpe y el necio perecen de igual manera, y dejan sus riquezas a otros.…

Referencia Cruzada

Salmos 16:10
pues tú no abandonarás mi alma en el Seol, ni permitirás a tu Santo ver corrupción.

Mateo 16:26
Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?

Salmos 22:29
Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán; se postrarán ante El todos los que descienden al polvo, aun aquel que no puede conservar viva su alma.

Salmos 49:9
para que viva eternamente, para que no vea corrupción.

Salmos 89:48
¿Qué hombre podrá vivir y no ver la muerte? ¿Podrá librar su alma del poder del Seol? Selah.

Todos, sin excepción de persona, veremos la muerte. Nada ni nadie que no sea Dios mismo, podrá librar nuestra alma del Seol. Por estas y muchas otras razones es que el ser humano debe interesarse e integrarse seriamente al "Plan de Dios", tomando en cuenta 7 proposiciones importantes:

  1. Dios si existe,
  2. Dios creó todo lo visible e invisible,
  3. Dios se ha dado a conocer a sí mismo,
  4. Dios es sabiduría, tiene lógica y sentido común,
  5. Dios trazo un plan para salvar al hombre de la muerte eterna,
  6. Dios nos puso a nosotros como el objetivo de su plan de salvación,
  7. Dios quiere que lo escuchemos y nos unamos obedientemente a su plan de salvación.

Si nosotros aceptamos estas proposiciones como verídicas, entonces estamos consientes de que Dios si existe, y que Dios si tiene un Plan de Salvación para nosotros. Este plan tendría que incluir también el lidiar con todas nuestras imperfecciones, con nuestra soberbia, depravaciones e iniquidades.

Nuestra naturaleza humana está muy por debajo de las "normas perfectas" y de la "inviolabilidad de la rectitud" de Dios. Por eso, no podemos tener una directa asociación con Dios. De hecho, ningún ser humano en toda la historia de la humanidad, a partir de su expulsión del Edén, por muy creyentes que hubiesen sido, pudieron tener acceso a Dios, a no ser por la sola y exclusiva voluntad de Dios. Nadie que no se apegue a su plan puede tener acceso a Dios.

Dios no solo tiene un plan para salvarnos a nosotros sino que ese plan es perfecto, como perfectas son todas sus obras y las leyes de su creación. Por eso debemos confiar y entregarnos a él plenamente, porque sus obras mismas demuestran su perfección.

El Plan de la Salvación de Dios

El Plan de la Salvación de Dios está dividido en 8 partes:

  1. Nuestro conocimiento versus nuestras creencias.- Aunque es muy compleja esta fase del plan de Dios, la podríamos resumir muy bien con los siguientes párrafos del nuevo testamento:

     

     

     

    Génesis 3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

    Isaías 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

    Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.

    Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

    Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

    Romanos 14:12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

    Hebreos 9:27 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

    Génesis 26:4-28 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,

    1 Pedro 1:18-19 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

    1 Pedro 1:20-21 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, 21 y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

    Isaías 7:14: Isaías profetiza que una joven pura (virgen) dará a luz al hijo de Dios.

    Mateo 1:18–23: Se cumple la profecía de Isaías.

    Isaías 9:6: Isaías profetiza que Jesucristo vendrá como un niño; se describe a Jesús con varios nombres.

    Miqueas 5:2: Miqueas profetiza que Jesús nacerá en Belén.

    Mateo 2:4–6: Los escribas sabían que Belén era el lugar de nacimiento que se había profetizado para el Mesías.

    Lucas 1:26–31: Una virgen llamada María será la madre de Jesucristo.

    Lucas 2:4–7: Nace Jesús.

    Mateo 2:2: Una nueva estrella apareció en Israel.

    Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

     

  2. Nuestra voluntad y obediencia

    Juan 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

    Hechos 16:31 Cree en el Señor Jesús y serás salvo

    Juan 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

    Juan 1:12 Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser Hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre.

    1 Juan 4:13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

    Juan 6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

    Ezequiel 39:17 Y tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Di a las aves de toda especie, y a toda fiera del campo: Juntaos, y venid; reuníos de todas partes a mi víctima que sacrifico para vosotros, un sacrificio grande sobre los montes de Israel; y comeréis carne y beberéis sangre.

    Juan 6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

    Juan 6:56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

  3. El arrepentimiento de nuestros pecados

     

     

     

    Arrepentimiento o abandono de nuestros pecados implica un pleno conocimiento de la concupiscencia. Tenemos que aceptar que nuestra inclinación natural al mal es lo que nos mantiene alejados de Dios.

    Mateo 3:2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

    Mateo 4:17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

    Marcos 1:15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

    Lucas 13:1 [ Arrepentíos o pereceréis ] En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos.

    Hechos 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

    Hechos 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
     

  4. La confesión de todos nuestros pecados

     

     

     

    No debemoc confesar nuestros pecados unicamente a Dios. La Palabra de Dios nos indica que como un acto de humildad y una muestra exterior de nuestro arrepentimiento y conversión interior, debemos confesar los pecados ante aquellos que Jesús les encomendó la misión de propagar su Reino, porque Cristo Jesús también quiso dar a sus seguidores el Poder y la Misión de reconciliar a la humanidad con Dios Padre por medio de su Nombre, (su presencia activa), en la Iglesia.

    Por eso, la Biblia nos manda en Santiago 5:16: “Confesad pues vuestros pecados unos a otros y orad los unos por los otros, para que seáis salvos: porque mucho vale la oración perseverante del justo”. El sacramento de la reconciliación o confesión no es un invento de la Iglesia como lo hacen ver algunas sectas, es una practica bíblica como se lee en Hechos 19:18: “Y muchos de los que habían creído venían confesando y dando cuenta de sus hechos”. Esto tiene antecedentes en el Antiguo Testamento que nos dice: “No te avergüences de confesar tus pecados, no te opongas a la corriente del río”. (Eclesiástes 4:26). Pero su cumplimiento evangélico se inicia en Marcos 1:5 con Juan el Bautista: “Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados”. De la misma manera esta escrito en Mateo 3:6 “Y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados”.

    Claro que debemos confesarnos ante Dios (Sal 32:5) porque no podemos ocultar nuestros pecados ante Dios (Sal 139:2), de antemano los conoces, nuestra condición (Sal 103:14), también la sinceridad de nuestro arrepentimiento, y Dios no desprecia un corazón contrito y humillado (Sal 51:19),  pero debemos también reconocer nuestras faltas ante los delegados de Cristo, porque así Dios lo dispuso en su Santa Palabra: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado le hacemos a él mentiroso, y su Palabra no está en nosotros” (I Juan 1:9-10).

    En la Biblia vemos también otros casos donde todo el pueblo de la Antigua Alianza, se congregaba en ceremonia de penitencia y confesión de pecados ante los profetas (cf Lv 16:21; Esdras 10:1; Nehemías 9:3; I Samuel 7:6; Joel 1:14; 2:16; Jonás 3:7-10),  para reconocer públicamente las faltas y pecados de la comunidad y las de sus padres (cf Lv 26:40; Joel 2,17; Nehemías 1:4-7; I Mac 7:36; Mi 7:18-20; Sal 51:5-7; Jer 14:20). “El que encubres sus pecados no prosperará; más el que confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” (Proverbios 28:13).

    Veamos el caso del grave pecado del Rey David, el se arrepiente y pide perdón a Dios de todo corazón, como se lee en el Salmo 51, pero también confiesa su culpa ante un hombre, el Profeta Natán: “Entonces dijo David a Natán: He pecado contra Yahaveh. Respondió Natán: También perdona Dios tu pecado; no morirás” (II Samuel 12:13), el profeta Josué (sucesor de Moisés) también pide que se confiesen su pecado ante él y lo hacen (Lee Josué 8:19-21),  también el hijo prodigo confiesa a su padre, que ha  pecado contra  Dios y contra él (cf Lucas 15:21), para obtener el perdón de ambos, y recobrar su dignidad de hijo, reconocer los pecados ante otros hombres, según la Biblia, se puede y se debe hacer.

    1 Juan 1:9 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
    9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

     

  5. La vida y santificación de cada creyente

     

     

     

     

  6. El perdón de todos nuestros pecados

     

     

     

     

  7. La comunión con el Espíritu Santo, con el Padre y el Hijo

     

     

     

    1 Juan 4:13
    En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

  8. La restitución de la vida eterna, del poder y gloria para toda la eternidad

 

 

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