No importa que biblia lea usted, todas nos llevan a la misma conclusión:

DIOS DA SU ESPÍRITU SANTO, SOLO A QUIENES LE OBEDECEN

Mateo 28:18-20
Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar (obedecer) todo lo que os he mandado (enseñado); y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Estimado amigo: No importa si usted es católico o protestante, mormón o judío, bautista, adventista, metodista o testigo de Jehová, no tenemos que ser ni lo uno ni lo otro en este mundo, pero si tenemos que ser todos “obedientes” a los mandamientos y enseñanzas del Señor Jesús, (Yeshúa). Leamos entonces detenidamente que dicen las diferentes traducciones bíblicas a éste respecto. Abran todos sus respectivas biblias ahora mismo y leamos juntos:

Hechos 5:32

LBLA
Y nosotros somos testigos de estas cosas; y también el Espíritu Santo, el cual Dios ha dado a los que le obedecen.
DHH
De esto somos testigos nosotros, y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que le obedecen.
JBS
Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le persuaden.
NBD
Nosotros somos testigos de estos acontecimientos, y también lo es el Espíritu Santo que Dios ha dado a quienes le obedecen.
NBLH
Y nosotros somos testigos (de El) de estas cosas; y también el Espíritu Santo, el cual Dios ha dado a los que Le obedecen.”
NTV
Nosotros somos testigos de estas cosas y también lo es el Espíritu Santo, dado por Dios a todos los que lo obedecen.
NVI
Nosotros somos testigos de estos acontecimientos, y también lo es el Espíritu Santo que Dios ha dado a quienes le obedecen.
CST
Nosotros somos testigos de estos acontecimientos, y también lo es el Espíritu Santo que Dios ha dado a quienes le obedecen.
PDT
Nosotros somos testigos de esto, y también lo es el Espíritu Santo que Dios ha dado a todos los que lo obedecen.
BLP
Y nosotros somos testigos de ello junto con el Espíritu Santo, que Dios ha concedido a quienes lo obedecen.
BLPH
Y nosotros somos testigos de ello junto con el Espíritu Santo, que Dios ha concedido a quienes lo obedecen.
RVA-2015
Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Espíritu Santo que Dios ha dado a los que le obedecen.
RVC
De esto somos testigos nosotros, y también el Espíritu Santo, que Dios ha dado a quienes lo obedecen.»
RVR1960
Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.
RVR1977
Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.
RVR1995
Nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que lo obedecen.
RVA
Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios á los que le obedecen.
SRV-BRG
Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios á los que le obedecen.
TLA
Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Espíritu Santo. Porque Dios da su Espíritu Santo a todos los que lo obedecen.

La obediencia es un proceso de aprendizaje

La obediencia no es un botón de encendido y apagado como lo predican algunos falsos pastores y maestros. Muchos falsos pastores provenientes de falsas iglesias vienen predicando falsas doctrinas, y nos están mal-informando, mal-interpretando, y mal-dirigiendo. Tienen muchas almas cautivas con la mentira de que ellos ya tienen el Espíritu Santo, y de que ellos también lo pueden obtener en un abrir y cerrar de ojos.

Si así fuera de fácil entonces no sería necesario seguir el camino que nos presenta el Señor Jesús y sus apóstoles. Estudiemos bien este aspecto para tenerlo bien en claro. En 2 Corintios 10:3-6 el apóstol Pablo nos aclara muy bien sobre la importancia de ir aprendiendo la obediencia a través del conocimiento del Altísimo, y de una disciplina especial:

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.”

Hay varias frases muy reveladoras en este párrafo, como lo es el hecho de “adquirir la fortaleza del conocimiento de Dios y sus leyes”, (la poderosa fortaleza del padre), pues solo estudiando al Espíritu podemos aprender del Espíritu, es EL quien nos va separando de la carne al sembrar sus leyes en nuestros corazones. Este es el conocimiento que nos da el poder para la destrucción de cualquier fortaleza. Sin ese aprendizaje y conocimiento, es imposible. Es gracias a ese conocimiento que nosotros obtenemos sobre el Espíritu, que entonces adquirimos el poder de destruir potestades y falsas iglesias, derribar falsos pastores, y reconocer y desechar falsas doctrinas.

Tendremos entonces el poder de derribar torpes argumentos y de derrotar toda altivez que se levanta contra Dios, llevando cautivo (preso) todo mal pensamiento, y llevarlo directo hacia la obediencia a Cristo; y aún más todavía, nos da la “plena autoridad para castigar toda desobediencia“, siempre y cuando, -por supuesto-, hayamos nosotros mismos alcanzado la perfección sobre nuestra propia obediencia, obedeciendo plenamente tanto al Padre como al Hijo y al Espíritu Santo.

Lo que se nos esta previniendo aquí es que no podremos recibir su Espíritu si primero no alcanzamos la perfección en la obediencia de aquellos mandatos confiados especialmente a los apóstoles. Ellos serian entonces los custodios de esas enseñanzas para repartirlas a los próximos y futuros discípulos de Cristo; y con la obediencia de esos mandatos, viene la santidad, pues la santidad es indispensable para recibir lo que viene del Santísimo, siguiendo con un celoso cuidado su disciplina; en ese orden, es la misma disciplina que Jesús y sus apóstoles predican y que demuestran con sus actos de vida. Porque ellos predican, no solo con el ejemplo mismo de sus actos de vida sino también con sus propias palabras plasmadas en sus respectivos evangelios; y posteriormente, en sus cartas pastorales (epístolas).

Quienes hagan caso omiso a estas dos escuelas; la disciplina y la obediencia, se pierden en el camino y muy difícilmente encontraran la ruta de vuelta a la santidad basada en la obediencia. Sin obediencia, no podrán ser santificados ni podrán recibir el Espíritu de Dios Padre. Aprendamos entonces bien todo estos. No puede haber obediencia sin disciplina, como tampoco puede haber disciplina sin obediencia. Estas dos van de la mano, ayudándose la una y la otra, puliéndonos a todos y cada uno de nosotros hasta perfeccionarnos completamente, mejorándonos y santificandonos paso a paso, día-a-día.

La disciplina del estudio nos lleva a la obediencia, y la obediencia nos hace más disciplinados hasta que alcanzamos la perfección que es la santidad; y con ello, viene el poder conferido por Dios Padre para derribar fortalezas y para llevar cautivo todo pensamiento hacia la plena obediencia a Cristo.

Amados hermanos, Jesús pagó con su sangre nuestros pecados y nos abrió el camino de vuelta al Padre, nos enseño acerca de las condiciones y requisitos para ver su rostro, aprendamos entonces de sus labios !como es que debemos caminar jubilosos y gozosos ese camino hacia su presencia en el reino del Padre!

Caminemos todos juntos con fe, paciencia, sujeción, disciplina y sabiduría, hacia el Trono de su Gracia. Dejándonos llevar confiados por su escuela, por las enseñanzas y advertencias de sus apóstoles; evitando a toda costa otros caminos y otros consejos. Con más razón aún, evitando a toda costa el liderazgo de falsos pastores y maestros, quienes no solo no conocen el camino, y no saben la verdad; en consecuencia, mal hacen en prometernos la salvación y la vida eterna.

Sigamos todos confiados la única guía que si vale la pena, sigamos con júbilo el camino a la santidad y la salvación que nos ofrece el Señor de Señores y Rey de Reyes.

!!Abba, Padre!!

Lectura sugerida: La Inmundicia

Contexto: La gran comisión

Mateo 28:18-20
Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Referencia Cruzada

Mateo 13:52
Y El les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Mateo 25:32
y serán reunidas delante de El todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.

Marcos 16:15
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

Lucas 24:47
y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Hechos 1:2
hasta el día en que fue recibido arriba, después de que por el Espíritu Santo había dado instrucciones a los apóstoles que había escogido.

Hechos 1:8
pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Hechos 2:38
Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Hechos 8:16
pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús.

Hechos 14:21
Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía,

Romanos 6:3
¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

1 Corintios 1:13
¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?

1 Corintios 1:15
para que nadie diga que fuisteis bautizados en mi nombre.

Gálatas 3:27
Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido.

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