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Oseas 6:6
Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.

Mateo 9:13
Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

¿Estar o no estar con Dios?

Galatas 5:18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis [ya] bajo la ley. (Y entonces lo contrario también es verdad: Pero, “si aún no sois guiados por el Espíritu, si aún no estáis santificados, entonces aún estáis bajo la ley”. Porque el Espíritu Santo es para los Santos, para que éste sea su guía en su santidad, no para los gentiles ni para los pecadores quienes aún están en el proceso de la santificación.)

Efesios 5:5-7 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

Galatas 4:6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!!

1 Juan 4:13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

Jesucristo nos dio ejemplo en el Huerto de los Olivos: “puesto de rodillas oraba” Lucas 22,41.

Hechos 5:32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Santiago 4:7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Mensaje del Señor Jesús a los creyentes

Juan 5:44 ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

Juan 7:37-38 Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Ezequiel 47:1, Zacarias 14:8

Juan 6:53 Jesús les dijo: iDe cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vvirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

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